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La escritora Marguerite Yourcenar escribio- que Dios la habi-a querido a trave-s de sus amigos. Ella dedico- su vida a la literatura, no tanto como oficio, sino como forma de estar en el mundo. Algo muy parecido le ocurre a Sonia Fides, que lleva an~os y libros ensanchando su voz desde el entusiasmo por las palabras y su hambre de vida. Este desorden de los he-roes que ahora nos entrega confirma la necesidad que los lectores teni-amos de un universo como el suyo, que apunta directamente a la emocio-n y a sus agoni-as. Soy una mujer mayor y puedo desobedecer a Dios tantas veces como quiera , dice la protagonista de esta historia.