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ning×n ejemplo mejor que La Regenta, muestra feliz del Naturalismo restaurado, reintegrado en la calidad y ser de su origen, empresa para ClarÍn muy fÄcil y que hubo de realizar sin sentirlo, dejÄndose llevar de los impulsos primordiales de su grande ingenio. Influido intensamente por la irresistible fuerza de opiniÒn literaria en favor de la sinceridad narrativa y descriptiva, admitiÒ estas ideas con entusiasmo y las expuso disueltas en la inagotable vena de su graciosa picardÍa. Picaresca es en cierto modo La Regenta, lo que no excluye de ella la seriedad, en el fondo y en la forma, ni la descripciÒn acertada de los mÄs graves estados del alma humana. Y al propio tiempo, âquÉ feliz aleaciÒn de las bromas y las veras, fundidas juntas en el crisol de una lengua que no tiene semejante en la expresiÒn equÍvoca ni en la gravedad socarrona. (Benito PÉrez GaldÒs en el prÒlogo a La Regenta).