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Las comodidades y las riquezas que ha traÃdo al mundo la democracia con el apoyo de la técnica han sido compradas a costa de una febril movilización del desasosiego universal. La voluntad de vivir, excitada por una prodigiosa proliferación de incentivos materiales, bebe más placeres y traga más ansiedades que nunca. Son signos del frenesà la dispersión doméstica, los desplazamientos vertiginosos,las modas obscenas, los anuncios obsesivos, los fáciles espectáculos y esas noticias ubicuas, de visos trascendentales, que los papeles públicos y los altavoces nos embuten a todas horas en la sesera.