Suscríbete a nuestro boletín de novedades y recíbelo en tu email.
Poeta de romancero, de cancioneros petrarquistas, sacro, cortesano, e incluso burlesco. La trayectoria lírica de Lope de Vega se ha venido estudiando a través de diferentes máscaras autoriales que el poeta adopta según épocas e intereses. De todas ellas, el Lope cortesano o culto no ha recibido la atención que merece, pues ni tan siquiera las obras cumbres de esa etapa gozan de ediciones críticas actualizadas: "La Filomena" (1621) y "La Circe" (1624). A partir de estos dos volúmenes, el presente estudio esboza un perfil más nítido del autor en su plena madurez y de su discurso en la década de los veinte. La trayectoria lírica de Lope de Vega se ha venido estudiando a través de diferentes máscaras autoriales que el poeta adopta según épocas e intereses. Haciendo gala del sobrenombre por el que se le conoció en vida, el Fénix se reinventa y se sucede a sí mismo: poeta de romancero, poeta de cancioneros petrarquistas, sacro, cortesano, e incluso burlesco. De todos ellos, el Lope cortesano o culto no ha recibido la atención que merece, pues ni tan siquiera las obras cumbres de esa etapa gozan de ediciones críticas actualizadas. Hablamos, pues, de un poeta que, tras la subida al trono de Felipe IV, pone una pica en el mercado editorial con dos obras de difícil taxonomía genérica: La Filomena (1621) y La Circe (1624). Con ellas, Lope se adentra en subgéneros li ...