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Arde el suelo de granito y solo el rechinar de las cigarras perturba el apacible y familiar verano de San Lorenzo de El Escorial. Un calor que, sin embargo, no ha acelerado la agonÍa del hombre que, maniatado, aparece muerto por deshidrataciÒn, con la vista fija en una botella de agua. La teniente Karen Blecker y el particular brigada Cano comenzarÄn por esclarecer la identidad de la vÍctima.