Suscríbete a nuestro boletín de novedades y recíbelo en tu email.
Lucas Mumbrú, más conocido como Malangost, era un personaje respetado y temido a partes iguales, tanto en el Poble Séc como en el Raval, es decir, a ambos lados del Paral-lel. A pesar de su mediana edad era ya una leyenda urbana en cuyo currÃculo figuraban más hechos delictivos ficticios que reales pero que, en cualquier caso, dibujabamun perfil frÃo e implacable, aunque equilibrado y a su modo legal, que despertaba una extraña simpatÃa entre el vecindario como suele ocurrir con los capos de la mafia calabresa. Nadie maltrataba a sus putas y nadie mangoneaba con su mercancÃa de estraperlo. Incluso la PolicÃa Local preferÃa dejarle. paz y no meter las narices en sus asuntos que, por otra parte se desarrollaban con absoluta discreción en medio de la complicidad del vecindario. VivÃa sin agobios económicos, pero con austeridad. No se le conocÃa pareja, ni amigos, aunque en una parte de su leyenda se mencionaba que en otros tiempos hubo una mujer, tan hermosa como infiel, por la que tuvo que acuchillar a un hombre y huir al destierro.