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El discurso prof?tico pertenece a la sustancia misma de las civilizaciones: un discurso inc?modo, a veces descabellado, que bajo la tentativa adivinatoria ofrece otras vertientes: la del reformador social, la de la raz?n cr?tica, la de la admonici?n p?blica. El profeta posee una eminente funci?n social, pues, al ver lo que otros no ven y al decir lo que otros callan, act?a como contrapunto de losrelatos oficiales y las verdades no cuestionadas.