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La parada cardiorrespiratoria, es una de las causas de muerte súbita más frecuente. Cada año pierden la vida miles de personas a consecuencia de paros respiratorios y cardiacos.
Más del 40% de estos casos ocurren fuera del hospital y pueden ser reanimados con éxito. Más del 60% de estas son presenciadas pero sólo en el 12,5% el testigo que había presenciado la parada comenzó con las maniobras de soporte vital básico ¿Por qué no son reanimados inicialmente la totalidad de esas personas?
Existen datos que demuestran que una actuación básica en los primeros cuatro minutos, pueden salvar la vida a la persona. No basta con llamar a un servicio de emergencias, hay que actuar precozmente. Pero: ¿Por qué no se llama rápidamente? La sociedad exige cada día asistencia sanitaria inmediata; el ciudadano puede estar tranquilo porque sabe que en breve tendrá una atención sanitaria inmediata óptima; pero, ¿esto sucede en cualquier punto geográfico? ¿Tenemos todos los ciudadanos realmente la misma cobertura
desde el punto de vista de la emergencia sanitaria? Tenemos que esforzarnos y tratar de ayudar al sistema ahí donde es más frágil. Una forma es la enseñanza para poder comenzar sin demora una asistencia experta sea donde sea.
Esta formación debe ser de carácter universal, es decir, para toda la población; con la enseñanza del soporte vital básico, se quiere inculcar a los celadores, conductores y técnicos en emergencias de unos conocimientos suficientes que les capaciten a enfrentarse a situaciones en las que la vida de una persona puede estar en peligro.
La educación para la salud y la información son herramientas que sirven para acortar los tiempos de llegada del personal especializado en la atención de personas que sufren un episodio cardiaco agudo o una parada cardiorrespiratoria.
Enseñar a reconocer éstas situaciones, poner rápidamente en funcionamiento los dispositivos de emergencias y actuar correctamente ante las circunstancias son las armas más eficaces para la disminución de estos tiempos donde los segundos valen vidas.
Para actuar ante una situación de emergencia es necesaria una gran capacidad de adaptación, para aumentar esa capacidad el celador, conductor y TEM deben aumentar sus conocimientos teórico-prácticos y crecer en su dominio, los conocimientos a transmitir, deben seguir una secuencia estandarizada, basada en el consenso y recomendaciones de las asociaciones y organizacíonal nacional e internacionales implicadas en el soporte vital (ILCOR, ERC, AHA, etc.) y con el objetivo de que después puedan ser aplicadas de forma idéntica, con independencia de las personas que hayan sido responsables de la enseñanza y formación.
La transmisión adecuada de los conocimientos y la
enseñanza de los mismos deben servir para disminuir las pérdidas de supervivencia de un sistema de emergencias.
Es muy importante que el primer interviniente, en una emergencia active correctamente la cadena de la vida de manera rápida y eficaz, para que esta no se rompa por su eslabón más débil.