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TANTAS DEVASTACIONES PASARON...
Poderosa poesía de trágicas metáforas, entre líricos paisajes donde la lechuza vuela o la alondra canta preguntando sobre la muerte: ¿Y yo no estaré ya para cuando florezcan? La tierra que me cubra ¿no dará rosas? Pero sabed que fui, que viví y he existido+. Luchando con las teologías, homérico, entre atlantes, Jiménez Lozano escribe versos que renuevan la profunda mirada de Antonio Machado, plena la tradición de Jorge Manrique en este río que busca el mar, convulso, entre dudas y quejas al Crucificado. Hondura y dolor, admiración por los sencillos y pobres, repudio de pompas vanas: No concedí mi tiempo, ni mis ojos a los andrajos imperiales+ pero exaltación de la vida en cada momento, como la hierba que se alza como si fuera eterna+, pues toda vida fue fugaz adolescencia y era su eternidad como el relámpago+. Pero hay voluntad, fe y esperanza, pese a todo, pues: Nada puede impedir que haya un beso+.
Ilia Galán