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En el momento presente una tendencia muy marcada en la historiografÃa del Arte es el giro antropológico . La recuperación de las obras de Warburg o de Bastide, unidas al impacto editorial de las de Belting o Didi-Huberman, parece indicárnoslo. En el campo antropológico el interés por la estética a partir sobre todo de la obra referencial de Lévi-Strauss no ha hecho más que aumentar, en consonanciacon el interés estético por la AntropologÃa. Vivimos momentos dialógicos entre las Ciencias Sociales y Humanas, uno de cuyos logros es el nuevo acercamiento entre los diferentes campos de sociales yestéticos. Se han liberado en el diálogo académico las fuerzas conectivas de la AntropologÃa y de la Historia del Arte, cuando no de la CrÃtica Literaria y la Historia Musical y del Cine, para practicar en una suerte de neocorrespondencia de las artes lo que Dufrêne y Taylor han llamado canibalismos disciplinares . El debate está servido y hunde sus raÃces muy atrás cuando a finales del siglo XIXarte y sociedad, con sus aparatos cognitivos académicos, iban a la par. Ahora se religa lo que siempre debió estar en Ãntima conexión. En una obra anterior sobre la materia ( El rapto del Arte. AntropologÃa cultural del deseo estético ,(EUGR, 2002), el autor apuntó a un secuestro de la estética, y del arte en sà mismo, por las disciplinas subyugadas a los intereses del monetarismo, en tanto capital refugio del capitalismo moderno. Es lo que llamó especulación cultural .